Cuando calla y ese cielo nos mira
Para atraparnos,
Y nos envuelve con su ira.
Ese cielo infinito, voraz
Cuando callan las piedras que una vez hablaban
Y desaparece el olvido y tu sombra
Cuando me despierto y recién me doy cuenta
Que es en ese momento que sueño,
Es allí que me da miedo algún vestigio
Cuando en las mañanas,
Comienza la desolación,
Replegó mi alma,
Y por mis ojos salen las lágrimas del alba
Ese cielo nos sigue mirando,
Y nosotros como una cuenta infinita,
Somos aves sin alas,
Mojadas, mendigando,
Cuando sale la noche, me busca,
Y también,
Guerrea con mi alma |